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UN FUNCIONARIO DE PRISIONES HA SIDO SANCIONADO POR ESCRIBIR UNA CARTA EN ANDALUZ
La Dirección
General de Instituciones Penitenciarias ha decidido expedientar a un
funcionario de prisiones que respondió en andalú a un
requerimiento en catalán de un tribunal de Barcelona. La carta ha
llegado incluso al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que ha
rechazado actuar contra el díscolo trabajador penitenciario. El funcionario del centro mallorquín, no catalano-parlante, decidió contestar a la petición de la señora juez escribiéndole una carta en la lengua de otra zona de España. Pero tuvo la desgraciada idea de escribirla en andaluz.
Su carta,
fechada en «Parma de Mallorca» el pasado 7 de marzo, comienza con «He
recibío zu teztimonio de sentensia del interno de este sentro». Luego, el
funcionario, del que dudamos sea de origen andaluz a tenor de la forma en
que está escrita la carta, prosigue imitando otra misiva enviada a
Cataluña hace muchos años por el empleado de una empresa algecireña: «Nó
ha sío una artá de difísil enterarno de los sucedío, y má o meno eztamos
casi enterao, por lo que le solisitamos la correzpondiente liquidasión de
condena, ziéndole de abono como preventiva».
Viendo la que se le caía encima, el funcionario tuvo una idea salvadora: como se trataba de algo relacionado con Andalucía, alegó en su defensa que había redactado la carta en plan humorístico, como una broma. Y la idea surtió efecto.
La comisión disciplinaria del CGPJ, que estudió el caso el miércoles de esta semana, decidió no actuar contra el funcionario a pesar de la queja de la juez catalana, al entender que como mucho se trataría de una falta disciplinaria. El CGPJ se limitó a mandar el expediente al Ministerio del Interior. Instituciones Penitenciarias, después de analizar el caso, ha decidido castigar al funcionario con un «apercibimiento por falta leve», la menor sanción posible dentro del reglamento disciplinario. El castigo, impuesto por «falta de respeto a las instituciones», se limitará a una llamada de atención y a una anotación en su expediente, que además podrá ser cancelada dentro de seis meses si el trabajador no vuelve a ser sancionado.
Según han informado fuentes de prisiones, el castigo ha sido mínimo porque Instituciones Penitenciarias ha creído la versión del funcionario, que desde el principio ha reconocido la autoría de la carta burlona.La idea de alegar en su defensa que se trataba de una broma, le ha librado de un "castigo ejempolar". Pero el funcionario tendrá claro que de ahora en adelante podrá escribir en sueco o en cirílico, pero nunca más en andaluz.
Martín Gala |