¡¡¡Andaluces, levantaos!!!

EN CLAVE ANDALUZA


Benito Fernández


ACUDO a la letra del himno de Andalucía como acicate y revulsivo de una tierra sumida en un profundo sueño que dura ya más de tres décadas. Desde las primeras elecciones autonómicas, allá por el año 1978, son muchos los miles de andaluces que no han conocido -todos aquellos de menos de treinta años- otro Gobierno en la Junta que no esté comandado por el PSOE. Y treinta años son muchos años. Algo que parece excesivo en una democracia asentada y que sólo es comparable a regímenes como el cubano de Fidel o el de la dictadura que dirigió España durante más de cuarenta años, periodo que, de seguir la cosas como hasta ahora, podría ser superado por los socialistas andaluces. Es evidente que nada se puede decir sobre la legalidad de los Ejecutivos que han encabezado Escuredo, Borbolla y Chaves, que han obtenido en las urnas el respaldo de la mayoría de los andaluces, pero sí cabría preguntarse por qué se da en esta tierra esa fidelidad de voto, cuáles son las causas que impiden que en Andalucía se produzca una alternancia partidaria similar a la de otras muchas comunidades españolas. Algunos siguen echando mano del antiguo PER, de la «compra» de votos a través de las subvenciones oficiales, de un funcionariado temeroso de perder sus puestos en la que es la mayor empresa de Andalucía. Puede que haya algo de verdad en todas estas excusas, pero no lo es menos que la estructura social de Andalucía, el atraso cultural, los bajos niveles educativos, el dirigismo informativo y el conformismo de la sociedad rural con lo establecido, conforman un poso que es difícil de mover. Que conste que no lo digo porque tenga un personal interés especial porque se produzca un «cambio de régimen». Al contrario, como periodista de ABC y comentarista político, que debe velar por la rectitud de un gobierno y criticar sus excesos, me viene ni que pintado que el PSOE siga gobernando en Andalucía, como dice su lema de campaña «Suma y sigue». Al menos tengo plena libertad para dirigir mis comentarios críticos contra Chávez y sus consejeros sin que algún político me trate de llamar al orden. Pero, a su vez, como andaluz, me siento inmerso en un determinismo deprimente, en un pertinaz «sino» que convendría cambiar cuanto antes. Por todo ello hay que hacer realidad la primera estrofa de nuestro himno: «¡Andaluces, levantaos!» que sirva de despertador y revulsivo a una sociedad cataléptica y sumida en el sueño de su propia historia.


bfernandez@abc.es