LOS NACIONALISMOS ECONÓMICOS TAMBIÉN EXISTEN EN BÉLGICA



Los diputados de la extrema derecha flamenca intentaron el lunes sin éxito aprovechar la crisis política que paraliza a Bélgica desde hace tres meses para avanzar con sus ideas separatistas, proponiendo al Parlamento de Flandes prepararse para la independencia.

"Ustedes tienen la tarea histórica de hacer de nuestro pueblo una nación y de crear nuestro propio Estado flamenco", lanzó Filip Dewinter, jefe del partido Vlaams Belang (el interés flamenco) durante un pleno del parlamento regional de Flandes convocado por pedido suyo.

Esto, en el marco de una crisis política que se profundiza. Tras las elecciones legislativas del 10 de junio, el rey Alberto II encargó formar gobierno al líder más votado, el democristiano flamenco Yves Leterme. Pero fracasó. Los belgas francófonos se negaron a aceptar más transferencias políticas a las regiones y dejar la administración central como una cáscara vacía, impidiendo desde esa fecha que se pudiera formar gobierno en Bélgica.

Los flamencos tienen una economía saneada, y quieren competencias en fiscalidad y seguridad social, hartos de financiar el elevado desempleo francófono y las ayudas sociales que conlleva.

Hoy, Dewinter lanzó una proclama con un tono épico, pero sólo fue aplaudido por 32 diputados de su propio partido, sobre los 127 con que cuenta el parlamento
flameco.

La asamblea de Flandes representa al 60% de los 10,5 millones de belgas.

El centenar de diputados y los periodistas que asistieron en forma excepcional a esta sesión, habían sido recibidos en la sede del parlamento con gritos de "íMuera Bélgica! íFlandes independiente!, lanzados por una decena de miembros de la Unión de Estudiantes Nacionalistas (NSV), cercanos al Vlaams Belang.

Sin embargo, lejos del ambiente de "gran jornada" esperada por los independentistas, los debates en el Parlamento fueron más bien moderados.

En la tribuna, Filip Dewinter simplemente reiteró, sin levantar la voz, el lema de su partido: Bélgica se encuentra en "fase terminal" y "ya es hora de proceder a la eutanasia".

Para el jefe de la ultraderecha, el bloqueo de las negociaciones para la formación de un gobierno desde las elecciones legislativas belgas del 10 de junio se debe al rechazo de los partidos de lengua francesa del sur a aceptar las reivindicaciones autonomistas de Flandes.

"Esas resoluciones, o se aceptan o se rechazan, pero no pueden ser negociadas", insistió Dewinter, pidiendo a los parlamentarios aprobar un "estatuto de autonomía" para Flandes y luego someterlo a referendo a los 6 millones de habitantes de esa región del norte de Bélgica.

Sin rechazar esas reivindicaciones, el nuevo ministro-presidente flamenco, el cristiano-demócrata Kris Peeters, preconizó por el contrario la paciencia y la continuación de las negociaciones con los partidos de lengua francesa.