ANTE tal situación, cualquiera habría agachado la cabeza, dado media vuelta
y se hubiera conformado. Sin embargo, Agustín Sáez no está por la labor de
rendirse y ha vuelto varias veces al Registro Civil de Málaga desde que se
presentó allí el viernes 18 de agosto con la intención de registrar a su
hijo con el nombre de 'Marko'. Una auxiliar le negó esa posibilidad, y el
sorprendido padre ha comenzado una batalla legal para que le reconozcan su
derecho a hacerlo.
Agustín Sáez es profesor de formación y orientación laboral en el instituto
de Las Lagunas (Mijas-Costa), y quizá no se habría metido nunca en un pleito
contra esta decisión de no ser además licenciado en Derecho. «No es que sepa
más que nadie, pero me parece muy mal que se me niegue algo que es justo,
porque Marko es un nombre como cualquier otro», explica el progenitor del
pequeño, que nació el 13 de agosto, y al que tuvo que inscribir el día 22
con el nombre de 'Marco' entre otros motivos por la necesidad de asegurarle
las prestaciones sanitarias. «Lo más curioso es que en 2001 no tuve ningún
problema para inscribir a mi hija Mónika, con k, en ese mismo registro», se
lamenta.
Agustín relata cómo ocurrieron los hechos: «Cuando le dije el nombre me miró
y se puso a consultar una lista de nombres. Después me dijo que no podía
inscribirlo con ese nombre y me preguntó: ¿Es usted vasco? Le contesté que
no, que simplemente me gustaba el nombre, que además es español porque así
se escribe en euskera, que es una lengua oficial española», continuó.
Aunque no arguyó esa causa durante la discusión con la funcionaria, Sáez
explica que también quiere que su hijo tenga ese nombre porque la k forma
parte de una ortografía del andaluz que ha elaborado, en la que,
paradójicamente, sustituye a la c. «Soy nacionalista andaluz y estamos
trabajando para que el andaluz se reconozca como una lengua», añade este
profesor de 40 años, residente en Churriana, y que durante la cita con SUR
cedió para su publicación una fotografía con sus dos hijos.
El pasado miércoles, un día después de su última visita al Registro y de que
un juez suplente encargado de este órgano se lo recomendara, Agustín
presentó un recurso de alzada en el Juzgado Decano de Málaga. El viernes
entregó otro escrito, en este caso en el Registro Civil y solicitando una
copia de la resolución denegatoria a la que tiene derecho, según justifica
en su escrito citando varios artículos de la Ley de Registro Civil.
Cuando se le pregunta si merece la pena haber perdido diez días de sus
vacaciones en este lío, Agustín contesta sin dudar. «Por supuesto que sí. He
tenido que repasar la ley y el reglamento, escribir el recurso, hablar con
el Registro Civil de Bilbao, consultar a la Academia Vasca de la Lengua
-cuya respuesta ni siquiera me aceptaron adjuntar a la documentación,
recalca- pero creo que hago bien, porque me sentí obligado y coaccionado a
inscribirlo con c. No me gusta que me avasallen».
Este periódico intentó durante el día de ayer conocer la versión de este
caso por parte del Registro Civil de Málaga. Sin embargo, no fue posible
contactar ni con la funcionaria que atendió a Agustín, que -según Sáez- no
quiso identificarse ante él, ni con la oficial delegada, Carmen García, ni
con el magistrado que sustituye por vacaciones a la jueza del registro,
María Dolores Moreno, ni con esta última.
«Hablé con el juez, y creo que no debería haber dejado el asunto en manos de
una funcionaria que no conoce la ley y que encima llamó a la Guardia Civil
diciendo que estaba entorpeciendo su trabajo. Hablé con el agente y no pasó
nada, porque le expliqué que tengo mis derechos. Creo que se han cometido
muchos errores: El primero, no aceptar el nombre de Marko; el segundo no
admitir los documentos que le entregué, y por si fuera poco en la hoja de
inscripción se olvidaron de poner la fecha, lo que invalida el acto», afirma
Sáez.