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  VISITA A MOCLÍN

     La Sección de Almenara-Granada, acompañada de miembros de la de Jaén, ha realizado una visita a la localidad granadina de Moclín, de la que podemos ofrecer dos perspectivas. Una desde la propia Granada y la de los visitantes jiennenses. Dos puntos de vista para una misma actividad.

ALMENARA DE GRANADA Y JAÉN EN MOCLÍN

               

El pasado sábado 28, Almenara-Granada organizó una visita a Moclín y a su entorno: inaugurando la ruta por ‘Tierras de al-Ándalus’.

A las 9:46 salió el autobús de la Cartuja rumbo a Puerto Lope, donde recogimos a 15 miembros de Almenara-Jaén. También se sumaron 5 personas de Huétor-Tájar y Loja con su vehículo.

Lo primero que se vio, tras un café, fue el museo del pueblo, donde destacó sobremanera el mosaico Bético-romano de Tiena la Alta, las imágenes de las cuevas del Paleolítico y Neolítico y los diferentes utensilios andalusíes como un plato vidriado de la época califal.

Tras esto, ascendimos al castillo de la época andalusí s.XI, donde Juan Costela nos informó del mismo a lo largo de los siglos como el nombre de ‘fortaleza de las dos pupilas’ por la visión del paisaje que tenía, a un lado Alcalá la Real y, por otro, Sierra Nevada. En la alcazaba andalusí todavía permanecen la torre del Homenaje y el aljibe, aparte de la mayor parte de la muralla. Luego, entramos en la Torrepuerta, que fue la entrada por la que se accedía al recinto amurallado, y en el Pósito del pan del s.XVI donde los vecinos almacenaban el trigo para prevenir la carestía de pan.

Tras esto, tomamos el autobús para la Fuente de Mal-almuerzo y la cueva, cuya zona adoptó ese nombre debido a la batalla que tuvo lugar en los alrededores de la fuente, ya que los castellanos de Alcalá la Real iban a asaltar Moclín y pararon para almorzar, pero los andalusíes de Moclín se le echaron encima en una emboscada. En la cueva pudimos comprobar cómo la espalda resulta imposible mantenerla recta, aparte del dominio que tenían los habitantes del Paleolítico del paisaje con el río Velillo y la vega a sus pies.

A las 15:26 iniciamos en Tózar un buen almuerzo que se caracterizó por la confraternización, la conversación y las risas entre los 43 almeneros. Posteriormente, nos acercamos al lugar de los dólmenes, silo bético, tumbas andalusíes y trinchera de la guerra incivil. Ya con la oscuridad de la tarde encima, acudimos al salón municipal donde la Asociación de Vecinos Almencino de Tózar nos mostró imágenes de la riqueza histórica, monumental y natural del distrito de Moclín.

Finalizada la jornada, llegamos a las 20:30 al Monasterio de Cartuja en Granada.

José Joaquín Salado

                          

 

Hins al-Muklín, o Fortaleza de las dos Pupilas

    El pasado sábado 28 de Noviembre del 2009 la Sección de Granada de Almenara y quince personas, socios y simpatizantes de Almenara-Jaén, fuimos a Moclín, y su anejo de Tózar para conocer sus aspectos territoriales e histórico-culturales.
    Nos impactó de este lugar la belleza de sus paisajes, la imponente fortaleza de Moclín, nido de águilas y baluarte de al-Ándalus, que defendió este lado de la frontera durante ciento cincuenta años para contener la invasión cristiana de Castilla que era apoyada por fuerzas europeas. Los nazaríes erigieron este conjunto defensivo para oponerlo a la Alcazaba de la Mota en Alcalá de ben Zayde que habían ocupado los cristianos, rebautizándola como Alcalá la Real.    Antes de llegar, los compañeros que veníamos de Jaén, desde la zona de Dehesas Viejas, una imagen mágica impregnó nuestra retina al contemplar en el valle la alquería de Olivares, aneja de Moclín.
    Frente a ella, a través de un amplio barranco o cañón en parte cubierto por bellas nubes bajas, aparecía ante nuestros ojos sobre un alto picacho la gran fortaleza medieval de Moclín, “Escudo de Garnâta”, “Llave de Granada” y de su feraz vega como fue llamado.    La alcazaba está situada en la cumbre de un alto cerro, en cuyo interior tiene un amplio aljibe de planta rectangular de 5.75x 3´90 m. con capacidad para contener 65m. cúbicos de agua. Con muros de más de un metro de grosor, de rico “hormigón” de argamasa, que es rematado en su parte superior con  una bóveda de cañón semicircular también del mismo material. Tenía un impluvium para recoger el agua de lluvia, Un “tren de acémilas”, que subía y bajaba por la serpenteante cuesta hasta donde está ubicado, lo llenaba con agua de un manantial situado en las cercanías del poniente del pueblo.
    Cubría las necesidades del líquido elemento, que necesitaba el recinto militar y las del pueblo que vivía en el medievo a intramuros de sus murallas para aguantar un posible largo asedio.
     Bajan de la alcazaba para proteger el pùeblo medieval unas murallas de tapial de  tabyya de cantos rodados por un lado (seguramente las más antiguas), y por otros unas murallas y torres de mampostería. En su interior se conservan pocos edificios, siendo uno de ellos la iglesia Santuario, donde se ubicaba la antigua Mezquita.
    Como viajábamos en coches, y llegábamos un poco tarde, debido a que nos confundimos de ruta, no nos paramos para fotografiar la vista idílica que veíamos. No obstante ésta imagen siempre la guardaremos en nuestro recuerdo.
    En Puerto Lope nos incorporamos al autobús que venía de Granada con nuestros compañeros de Almenara. Allí al verlos saludamos a los “viejos” amigos con los cuales compartimos el ideal de trabajar por una Andalucía consciente y auténtica. Saludamos al jerezano José Joaquín Salado, a Pepe Vigueras y a su mujer María Moreno, a  Paco Vigueras impulsor de “Granada por la Tolerancia, de la “Plataforma de Granada de la Memoria Histórica”, y gran periodista de la capital Nazarí.
    Saludé, como no a mi amigo Paco Cabrerizo, y al casi olvidado Patricio García, que me recordó la conferencia que en años pasados, a petición suya, dí en el pueblo de Campotéjar. También me alegré de saludar a mis amigos de Loja, el matrimonio formado por Pepe Flores y su esposa Encarnación Ruiz. No seguiré mencionando a otros por no alargar demasiada la lista de nombres.
    En el transcurso de la visita descubrí los valores de nuestro Cicerone Juan Costela, que nos atendió estupendamente y que nos dio toda clase de explicaciones en todas las visitas que hicimos ese día.
     En esta jornada hice un descubrimiento para mí muy importante, como ha sido el de Conchi Hervás Sánchez, por el gran interés que mostró por todo lo más profundo de nuestra Cultura, y por su disposición de trabajar por Almenara. Me dijo que para ella la vivencia de este día con todos los compañeros y el descubrimiento de Almenara, había hecho que el día que estábamos viviendo fuera uno de los mejores de su vida.
   De la fortaleza de Moclín, además de su emplazamiento y de sus murallas, me impresionó la grandeza de su aljibe, realizado con tapial de rico “hormigón” de argamasa, que aún después de siete siete siglos sigue impermeabilizado sin dejar escapar el agua, aunque la incultura de algunas gentes haya propiciado la rotura de los varios agujeros que presenta.
    Nada más llegar a Moclín visitamos la Casa Cuartel, restaurada como Centro de interpretación del pueblo. Allí pudimos contemplar piezas encontradas en la zona, que van desde el Neolítico hasta nuestra época.
   Al salir de la fortaleza, junto a la Torre-puerta, observamos la entrada en recodo que tiene, que obedece a la arquitectura militar de la época Nazarí, dirigiéndonos seguidamente al “Pósito del Pan” o del Trigo, como era conocido y que fue edificado durante el reinado de Felipe II. Después nos montamos en el autobús que nos acercó a la Fuente del Malalmuerzo, llamada así por la emboscada que tendieron las tropas andalusíes a los cristianos que habían invadido el territorio, y que se habían parado junto a esta fuente para almorzar. Todos fueron aniquilados.
    Desde esta Fuente nos acercamos andando en una día de temperaturas suaves, y despejado a la Cueva del Malalmuerzo, que estuvo habitada por los hombres del Neolítico Medio (5000 al 4500 a.C.). En ella Paco Cabrerizo hizo unas fotos muy interesantes. Allí se han encontrado 226 piezas de piedra tallada y 4 pulimentada y 74 fragmentos de cerámica decorada, según nos informa el libro “Poemas e ilustraciones de Moclín” de Santiago Hoces Pérez. Esta cueva conserva también pinturas rupestres, las cuales no pudimos ver por encontrase en el interior profundo de la cueva, y naturalmente nosotros no llevábamos equipo para ello.
    Regresamos de este lugar andando en dirección al autobús por una vereda insertados con la bella naturaleza de este lugar. El día había avanzado mucho y a todos el estómago nos estaba dando una llamada de atención. El autobús rápidamente nos llevó a Tózar, anejo de Moclín, que está sobre una alta ladera frente al pueblo, separados ambos por el barranco que forma el río Velillos.
    Ya en Tózar nos instalamos en el restaurante que había concertado la Sección de Granada de Almenara. Nos ofrecieron por diez euros un excelente y abundante almuerzo, que calmó el hambre que teníamos a esas horas de la tarde.
     La comida fue solaz para el cuerpo y la sobremesa delicia para el alma. Cada persona de Granada o Jaén se sentó junto a sus más allegados, para comunicar las aspiraciones más nobles y relajadas de su corazón.
     Avanzó el reloj y nos pareció sentir que no pasaba el tiempo, en un espacio en el cual parecía que confraternizábamos todos. Ese día en Tózar, a muchos, nos visitó la felicidad.
     Tras la comida nuestro cicerone Juan Costela nos condujo andando a un lugar de esta alquería, situado en la pendiente que mira a Moclín, donde se encontraba: una necróplis de tumbas talladas en la piedra que ocupa el suelo de este lugar. Estas tumbas antropomorfas andalusíes, son de todos los tamaños. Van desde tumbas para personas adultas o jóvenes, a tumbas de zagales  recién nacidos. Todas ellas siluetean la forma del cuerpo del difunto. En estas tumbas se enterraban a los difuntos  andalusíes de costado.
     Más abajo de la necrópolis visitamos unas trincheras con nidos de ametrelladoras donde en la pasada guerra civil el ejército republicano defendía sus posiciones frente al ejército insurrecto franquista.
    Continuamos pendiente abajo hasta ver unos silos de época de la Bética-romana. Éstos, subterráneamente habían sido tallados en la roca y ofrecían una entrada circular que sólo dejaba pasar el cuerpo de un hombre. Al subir de nuevo hacia arriba gozamos contemplando un dolmen del Neolítico, que está próximo a la necrópolis, en no muy buen estado de conservación, pero que nos dice que el término de Moclín ha tenido poblamiento humano desde aquel pasado milenario.
    Tantas cosas teníamos que ver, que ensimismados en ello se nos hizo de noche cuando nos dirigíamos al local social que comparten varias asociaciones de Tózar. Éstas, nos tenían preparada una proyección sobre Moclín, lo comentado de Tózar y sobre todo el entorno municipal, donde abundan las cuevas rupestres con pinturas en buen estado de conservación, torres almenara, o de comunicaciones, que estaban al servicio de la impresionante fortaleza de Móclín. Cuatro son las atalayas, o almenaras que prestaban su servicio al hisn-al-Muklín: La Torre de la Porqueriza o de Tózar,  la Torre de la Solana, la Torre de Mingoandrés, y la prácticamente desaparecida Torre de la Gallina. Estas torres eran enlaces, con otras más alejadas, de la línea de comunicaciones Nazarí que tenía esta zona.
    Durante la proyección que nos ofrecieron en Tózar nos enseñaron numerosas pinturas rupestres, presentes en las muchas cuevas y abrigos que tiene esta comarca. Nos quedaban cosas por visitar, pero el tiempo, que no perdona, se nos había agotado.
     La jornada se acababa. Regresamos al autobús que iba presidido por un gran logotipo de Almenara: la estrella Tartésica. Diseño original de  la “Asociación cultural Almenara para el progreso y desarrollo de Andalucía”. De regreso en el autobús a Puerto Lope, algunos cantamos el Himno de Andalucía: “La bandera blanca y verde ...” Paró el autobús en este anejo de Moclín. Bajamos todos los compañeros de Jaén para recoger nuestros coches y regresar con ellos a Yayyán.
   Después de esto la rutina de volver a casa conduciendo en esta noche otoñal, pero contento de volver junto a mi esposa y compañer@s, que comparten tantas cosas comunes que tenemos con nuestra querida Andalucía. A partir de hoy Moclín será para mí y para muchos de mis amig@s una vivencia feliz, que contribuye a dar sentido a nuestras vidas, y un conocimiento más de un rincón de Andalucía que está cuajado de una interesante historia. El sabor tan grato que nos ha dejado esta visita, nos incita a preparar la siguiente, con todo el mimo e interés que nuestra Asociación Cultural Almenara pone en todo aquello que va a
realizar.
   A tod@s los que compartimos este día, un abrazo.

Mwhammad Ochando