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Granada
Abierta
¿Toma liberal? No, tradicionalista
13-01-2009
FRANCISCO LÓPEZ GIJÓN
Nadie en su sano juicio diría que el día de la Toma es una fiesta
liberal, como afirma el presidente de Granada Histórica (La Opinión,
3-01-09). ¿A qué intereses responde tamaño disparate? Es innegable que
actualmente la Toma se ha convertido en una conmemoración capitalizada
por franquistas y ultras de extrema derecha. Las banderas que ondean son
de la dictadura, de falange o de los grupos de extrema derecha y los
gritos que se dan en la plaza fomentan la violencia contra los
inmigrantes y la xenofobia.
El presidente de Granada Histórica reconoce esto cuando dice: “Sí que es
cierto que el Día de la Toma se ha constituido en un día en el que
vienen dándose cita en la Plaza del Carmen algunos cachorros del
fascismo”, totalmente de acuerdo, pero el Informe Raxen (El peligro de
la xenofobia y de la violencia ultra; 2008) habla de 200 asistentes de
extrema derecha, así que parece que son algo más que “algunos”. Por
cierto, el Ayuntamiento de Granada es la única corporación municipal que
aparece en este informe contra el racismo como organizador de la Toma de
Granada, celebración que ha sido incluida en la lista de actos xenófobos
y violentos denunciados en el mencionado informe.
Quizás en el siglo XIX, como vd. dice, la Toma pudo servir de base para
una fiesta liberal y de exaltación democrática, hoy en día es imposible.
Basta con acercarse el 2 de enero a la plaza del Carmen y ver a los
grupos fascistas abucheando el himno de Andalucía o vociferando a favor
del último dictador y contra los inmigrantes para comprender por qué la
fiesta está catalogada como xenófoba en el Informe Raxen. Es más, hace
unos años el alcalde José Moratalla quiso actualizar la celebración e
incluyó la lectura de un Manifiesto por la Tolerancia que se vio
obligado a suprimir ante la fuerte pitada y actitud agresiva de
falangistas y neonazis que, además, recibían el apoyo y la complicidad
del resto de los asistentes.
¿Cómo debemos denominar una celebración en la que el Ayuntamiento
renuncia a leer un manifiesto a favor del respeto y la concordia? Sólo
puede tener un nombre: es una fiesta antidemocrática y racista. Con
estas mimbres sólo una mente alucinada puede pretender que la Toma sea
una fiesta liberal y que sirva de base para impulsar los valores
democráticos. Más bien todo lo contrario. Para lo que sirve, en
realidad, es para aglutinar a los franquistas y darles un espacio
público en el que pueden lanzar sus proclamas racistas, contrarias a la
Constitución y al Estatuto de Autonomía. Granada tiene así el dudoso
honor de inaugurar el calendario de las concentraciones fascistas. Una
imagen que daña gravemente los intereses políticos, económicos y
culturales de la ciudad. Lo que Federico García Lorca pensaba sobre la
Toma lo dejó muy claro.
Pocos meses antes de ser asesinado por el fascismo, el periodista Luis
Bagaría le hizo unas preguntas para El Sol de Madrid. Preguntas que
Lorca contestó por escrito. Bagaría quería saber la opinión del poeta
sobre la Toma de Granada y Lorca respondió: “Fue un momento malísimo,
aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización
admirable, una poesía, una arquitectura y una delicadeza únicas en el
mundo, para dar paso a una ciudad pobre y acobardada; a una tierra del
chavico”. Otro insigne liberal, Francisco Ayala, comenta en sus Relatos
Granadinos hablando de la Toma: “No sé por qué, esa ceremonia, a la que
nos llevaban como a una alegre diversión, me inundaba de tanta
tristeza”. (Si entonces le inundaba de tristeza habría que preguntarle
hoy, llena la plaza de franquistas y ultras).
Comenta después Ayala algunas lecturas que le hicieron apreciar el mundo
andalusí, para decir: “¿Bastarían esas cosas para hacerme amarga la
conmemoración de la toma de Granada por los Reyes Católicos –una
amargura, por lo demás, nunca confesada a nadie–?”. El presidente de
Granada Histórica intenta presentar la Toma como una tradición liberal,
pero dos de las figuras más insignes de la Granada liberal piensan todo
lo contrario: que la Toma es un espectáculo lamentable. Eso sí, para vd.
el ínclito liberal Garrido Atienza, muy conocido en su casa a la hora de
comer, estaba dando base a una Toma liberal y de exaltación de la
libertad, nosotros preferimos, por liberales, a Lorca y Ayala. La reina
Isabel de Castilla no tiene ninguna proyección europea y sólo nos
transmite un mensaje de intolerancia.
En cambio la figura de Mariana Pineda es un símbolo de la lucha por la
libertad, reconocido por el Parlamento Europeo que hace algunos años
puso el nombre de Mariana Pineda a una de sus salas. ¿Cree vd que el
Parlamento Europeo podría dedicarle una sala a Isabel de Castilla?, es
algo impensable. Termina vd su artículo diciendo que le habría gustado
tremolar el pendón de Castilla en la fiesta de la Toma, a nosotros nos
habría dado vergüenza. Preferimos la bandera de la libertad, esa bandera
y esos valores que llevaron a Mariana al cadalso, y por eso proponemos
el cambio de celebración, para que Granada deje atrás su mala imagen,
que le da la Toma, y recupere un símbolo que nos representa a todos.
[Francisco López Gijón es miembro de Granada Abierta por la
Tolerancia] |