Una infamia para Andalucía

 

Hace unos meses decidí adquirir cada domingo el coleccionable que “El Mundo” distribuía con su diario sobre la guerra civil, y que se llama “La Guerra Civil Española, Mes a Mes”, con un total de 36 tomos, cada uno de ellos correspondiente a un mes de la contienda. El primero “Junio 1936 – La sublevación” y el ultimo “Marzo 1939 – Los últimos días de la Guerra”, contando con un tomo final, el nº 36, que contenía una cronología e índices.

 

Pues bien, resulta que en los meses de Julio y Agosto de 1.936 no aparece, ni siquiera se nombra a Blas Infante, teniendo en cuenta su actividad en el mes de Julio sobre el proceso de Estatuto de Andalucía y que el 2 de Agosto fue detenido por falangistas y que en la madrugada del día 11 del mismo mes fue fusilado, siendo así una de las primeras victimas políticas de la guerra. Pues aun así, ni se le nombra.

 

Pero voy a más, a lo largo del resto de la colección, tampoco, y para colmo de los colmos solo aparece en el tomo 30 y alrededor de un personaje como Ramón Franco. Recordemos a Ramón Franco, una persona que paso de ser héroe del Plus Ultra a villano, de republicano a militar en las filas franquistas con su hermano Franco. De gran piloto a excéntrico y loco de la familia. Su muerte fue una incógnita y una más a la larga suma de accidentes de aviación – Mola, Sanjurjo, García Morato… - que se atribuían a sabotajes para allanar el camino al dictador Franco.

 

La infamia esta en citar a Blas Infante solo en el capitulo donde se habla de Ramón Franco, como su amigo, como otro loco capaz de vestir con chilaba mientras predicaba el andalucismo y de aclamarlo como un Mesías que quería cumplir el sueño de dar tierra a los jornaleros y acabar con los latifundios. Como si fuera una broma, así se trata al padre de la Patria Andaluza en esta colección.

 

Sepan que Blas Infante fue algo mas, que invento el andalucismo, que fue el responsable de nuestra bandera, basándose en la historia y rescatando del tiempo, quizás una de las mas antiguas del mundo, que compuso un himno basándose en el Santo Dios, que cantaban los jornaleros y segadores, a la salida y a la puesta del sol. Y además compuso una letra – al menos tenemos letra, los españoles no pueden decir lo mismo-, y teniendo en cuenta que nuestro himno es uno de los pocos de Europa que no están basados en una marcha militar.

 

Defensor de los pobres, de la incultura, del subdesarrollo, del hambre que Andalucía venia sufriendo, impuesta por una conquista castellana-aragonesa-leonesa, impuesta por una España creada a base de pactos y de bodas para conquistar una tierra, la andaluza, que por aquel entonces vivíamos mucho mejor que el resto de España.

 

Él, Don Blas, rescato esas ideas para fundar un andalucismo histórico y hablaba, por entonces, de una Andalucía que era la razón de existir, la esencia de España.

 

Que Andalucía no consiguiera su Estatuto de Autonomía en el 36  lo freno una guerra y el fusilamiento y muerte del Padre de la Patria Andaluza, como así reza en nuestro actual estatuto, constituyéndose la figura mas importante y destacada del nacionalismo andaluz de todos los tiempos. Fue abanderado de la reforma agraria, denunciando así el robo de las tierras andaluzas, por conquista, y creándose los grandes latifundios andaluces dirigidos por caciques foráneos y generando y convirtiendo a la tierra más rica de la península, en la más pobre. España hundió a Andalucía y Blas Infante así lo denuncio y por ello trabajo, para que los andaluces pudieran gobernarse así mismos.

 

No cabe duda de la importancia de la figura de un andaluz como Blas Infante y no cabe duda de la infamia que se ha cometido a Andalucía en esta colección.

 

Solo hubiera bastado con decir en el segundo tomo “Agosto1936 – Se definen los frentes”, que el día 11 de agosto, fue fusilado en el Km. 4 de la carretera de Sevilla a Carmona junto a la Huerta de las Clarisas, donde hoy hay un monumento en el que hay inscrito: “Andalucía debe cumplir un ideal como realidad distinta y completa, como unidad espiritual viva, consciente y libre”. Ese día fue fusilado, probablemente por ordenes de Queipo de Llano a Pedro Parias, el gobernador civil,  que le indicaría, como solía decir, que se le diera: “Café, mucho café”.

 

No dudo del rigor de su obra, pero tampoco lo hago de la infamia que supone para Andalucía no incluir en su obra esta fecha, lo que sucedió y a Blas Infante. Y espero que para otra colección no olviden a quien muchos andaluces tenemos presente.

 

“Era un verano luminoso como todos los veranos andaluces”.

 

Ángel Gómez de la Torre