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El insurrecto Antonio Manuel
El acento circunflejo es un signo ortográfico que suele usarse en distintas lenguas para extender el sonido de la vocal que lo soporta. Cuando estudié francés en el bachillerato, me explicaron que el tejadillo revelaba la pérdida de la letra “s” en su versión latina. Y recuerdo que me ponían como ejemplo la palabra “château” que significa castillo. Uno de los reclamos electorales de nuestro actual presidente del gobierno consistió en mostrarnos a una legión de artistas acentuándose un ojo. De Bosé a Serrat. De Ana Belén a Sabina. Todos progres y modernos. Y todos remedando la acentuación naturalmente circunfleja de la mirada de su líder. No es causalidad. Los ojos acentuados de Zapatero demuestran que han perdido de vista la “s”. La de socialismo. Que el partido se llame “socialista” no implica que sus políticas económicas lo sean. Ni siquiera que lo parezcan. De hecho algunas son paradigmas del neoliberalismo más reaccionario. Como el canon digital o los 400 euros del IRPF. Yo creía que el socialismo consistía en procurar la igualdad social desde la corrección de la diferencia económica: quitar al que le sobra para dar al que le falta. Ya no es así. El socialismo contemporáneo entiende que todos somos económicamente iguales por caminar sobre dos pies. Eso explica que nos obliguen a pagar el canon digital, no importa para qué se realice la descarga o la copia. Todos somos potencialmente delincuentes. Y todos recibimos el mismo descuento de 400 euros en el IRPF, da igual si ganas 400 millones o no llegas a fin de mes. Eso no es socialismo. Eso es una injusticia. Una injusticia social que la mayoría acepta por egoísmo e indiferencia. El gobierno andaluz eliminará el impuesto de sucesiones. Aplaudo que no lo soporten los hijos de una viuda por heredar un piso hipotecado de 70 metros. Pero condeno que se libren de hacerlo los herederos de los millonarios. Eso no es socialismo. Eso es otra injusticia social porque con ese dinero pagaríamos las guarderías de los padres que no trabajan y que tienen que costearla de su bolsillo No se asombren. El neosocialismo consiste en mantener callados a la mayoría que no quiere ver por encima ni por debajo de su beneficio propio. Les pondré otro ejemplo. El descuento en la retención de 100 euros se concede a todas las madres trabajadoras por igual, no importa cuanto ganen ni el patrimonio familiar del que disfruten. No cobran esa ayuda las madres que no trabajan. Precisamente, quienes más la necesitan. La subvención de las hipotecas, el pago de los 2500 euros por hijo, o el descuento fiscal de los 400 euros, entre otros ataques directos a la progresividad fiscal, pondrían de los nervios a cualquiera que todavía creyera en el socialismo utópico. Hablo en condicional porque me temo que también callará para comprarse una moto o irse de vacaciones. La distribución de la riqueza es horizontal porque esa es la dirección del voto. La gasolina que alimenta a los neoliberales de izquierda y de derecha. Y a sus beneficiarios. A este paso todos terminaremos acentuándonos la vista. |