|
PULGAS AL PERRO FLACO
Hasta el fútbol, hasta el atontador y abotargante fútbol nos da la razón a los nacionalistas andaluces. La sanción al Betis, por lo que, en derecho, no deben pagar más que sus responsables, prueba como se abusa de los débiles; más, cuando por faltas más graves “otros” no han sido sancionados. El sólo hecho de que miembros del Comité de Competición reconozcan que el presidente de la Federación busca el beneficio para “su equipo preferido”, abunda en ese sentido y dice mucho de la inexistencia de equidad. A las diferencias flagrantes –y sangrantes- en sanidad, enseñanza, cultura, economía, súmese ahora este nuevo –y, con toda seguridad, no último- agravio comparativo, y harán que los andaluces, a pesar de la indiferencia irresponsable a que los tienen sometidos los poderes públicos, lleguen a la conclusión de que no nos sirve de nada ser, como dijo Machado “españoles de tercera”. Y ahora, hay que añadir, europeos de cuarta. Castigar a la afición que se revolvió contra el presunto culpable y lo redujo, no es castigar un desorden, sino todo lo contrario: es vengarse de quienes colaboran en poner orden. Y aprovechar la mínima oportunidad para insultar, para humillar lo andaluz. Amenazar, por si el Betis acude a la Justicia ordinaria, es creerse por encima de todo, es un comportamiento absolutamente dictatorial, contrario a derecho, que debería ser perseguido de oficio por esa misma Justicia. Este ataque es continuación, eso es lo peor. Continuación de otros muchos, como aquel en que se dijo (¿no fue también Villar?) que celebrar el mundial en Sevilla era “un tiro a España”. (¿Es que Andalucía no es España?) Sigan así. Y continúen atacando a Andalucía siempre que se les presente la menor oportunidad, cárguennos de razón y provoquen la debida reacción que toda acción conlleva. El resultado siempre será su responsabilidad, nada más suya. No nuestra.
Rafael Sanmartín Ledesma
|