| |
¿SERÍA LO MISMO?
Un importante empresario cordobés ha
construido un palacio de 3000 metros cuadrados entre los términos
municipales de Posadas y Almodóvar. Una especie de Algarrobico en pleno
parque natural. Los accesos a la finca son caminos públicos. Tuyos y
míos. Vías pecuarias por las que han transitado toda la vida las
personas y las bestias. Alguien ha colocado dos cancelas para impedir el
paso público. Y el primer damnificado fue un vaquero de Posadas que
necesitaba pasar con sus vacas para sobrevivir. Se encerró un mes
reclamando lo que es suyo y nuestro. La delegación de Medio Ambiente
reconoce la existencia del camino público pero lo ubica en un
desfiladero por donde sólo pueden pasar funambulistas de circo.
Cada viernes se concentran en la cancela un centenar de ciudadanos para
reivindicar que lo evidente se cumpla. Que lo que es de todos no termine
siendo para uno solo. La pasada semana fueron apaleados como animales
por un grupo de antidisturbios. Vulnerando sus derechos cívicos más
elementales. Tres de ellos han sido desterrados de su pueblo. Al
parecer, nadie dio la orden. El subdelegado de gobierno dice no saber
nada. Si miente, debe dimitir por fascista. Si dice la verdad, por
incompetente.
La Junta de Andalucía dice ahora que la cancela no corresponde a la
finca del empresario. La culpa se derrama como la sangre manchando los
escalones más bajos: Ayuntamiento y Guardia Civil. Esto llega a ocurrir
hace 30 años y los poetas, los músicos, los escritores, los
estudiantes..., todos hubieran alzado la voz contra este atropello.
Pero ha ocurrido en los tiempos de la Andalucía imparable. Y nadie
muerde la mano que le da de comer. ¿Hubiera ocurrido lo mismo si la
agredida hubiera sido una mujer por ser mujer? ¿O un homosexual por ser
homosexual? ¿O un escritor por ser escritor? ¿Hubiera ocurrido lo mismo
si el subdelegado del gobierno fuese del PP? |