Andalucía: colonización financiera

Durante mi última estancia en Barcelona necesité dinero en metálico. Busqué una sucursal de alguna de nuestras Cajas de Ahorro. La búsqueda fue infructuosa. En mi afán de conocer, he estado investigando el nivel de implantación de nuestras Cajas en Cataluña. Salvo error, no llegamos a veinte sucursales en total.

Se puede decir que nuestras Cajas no hacen caja en Cataluña. Sin embargo, sólo La Caixa tiene en Andalucía 567 sucursales. Ellos sí hacen caja en Andalucía: la Caixa, en cuanto a implantación global en localidades, es la primera Caja de Ahorros en nuestra tierra. Si hablamos de Madrid, estamos en la misma situación, siendo Caja Madrid la quinta Caja en presencia en Andalucía, con 129 sucursales. Caixa Galicia tiene 49, mientras que en Galicia nuestra presencia no se puede considerar ni siquiera testimonial.

Hay que decir también que los Consejos de Administración de la banca estatal están huérfanos de peso específico andaluz.

El proceso de colonización financiera de Andalucía, del pequeño y mediano ahorro canalizado a través de las Cajas de Ahorro, se ha llevado a cabo en los últimos veinte años. Teniendo en cuenta que las entidades financieras no andaluzas no tributan en Andalucía, o sea, La Caixa paga en Cataluña, y que la plusvalía obtenida aquí se invierte o se gestiona en y desde la casa matriz, nos encontramos que con nuestros ahorros se está engordando a caballo ajeno. Nosotros cada vez más pobres, ellos cada vez más ricos.

La dirección estratégica de las Cajas está marcada de una manera u otra por los respectivos Parlamentos Autonómicos. Es curioso que, mientras Madrid y Cataluña invierten beneficios en la implantación y consolidación de su entorno (empresas, I+D+I, obra social, inversión exterior, etc.), nosotros estemos pensando en invertir los nuestros en la construcción de un edificio de 50 plantas en la Isla de la Cartuja de Sevilla. ¿Es esa la necesidad del tejido empresarial y de los ciudadanos en general? Pan y circo.

El sector financiero es clave en el desarrollo de cualquier región, y más en este mundo en proceso de globalización. Las Cajas de Ahorro cuentan con recursos importantes que, dado su carácter social, podrían destinarse a crear un modelo económico menos dependiente del exterior. Por eso hay que exigirle a nuestro Parlamento un cambio en la estrategia de las Cajas, que incluya una mejor gestión empresarial y un mayor compromiso social con Andalucía.

Por otra parte, en la línea de lo que debería ser una Agencia Tributaria andaluza, hay que exigir que buena parte de los beneficios obtenidos en Andalucía por el sector financiero que opera aquí se invierta aquí. Así como que el pago de los tributos fiscales por parte de las sucursales se realice en el lugar de ubicación.

Como diría mi buen amigo Manuel de Tiena, no estamos pidiendo nada que no sea nuestro. En todo caso, dentro de unas reglas de juego desiguales, hay que exigir medidas correctoras.

Marcos González Sedano