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Una pizca de sal Rafael Sanmartín
OBJECION FISCAL
Dicen malas lenguas que a determinado alcalde le ayudaron con denuedo sus ex colegas y pacientes, para que (¡por favor!) no volviera a ejercer su anterior profesión. Aparte soportarlos, los comentaristas debemos agradecer a los políticos las facilidades que nos dan para escribir, aunque luego les duela lo que escribimos. Menos satisfechos están los afectados por sus leyes “de progreso”; (será por lo que algunos progresan). Por ejemplo: en la absurda lucha por enfrentar a los géneros (los gramaticales no, ya les tocará, que es de bien nacidos ser agradecidos), parecen desenterrar una vieja y malévola cantinela sobre la legitimidad de la descendencia. El problema es que, como suele ocurrir, la cantinela es injuriante para las mujeres. ¡Son como niños: no se dan cuenta de ná! Porque, los niños son de la pareja, al parecer, y la pareja, al parecer, tiene todo el derecho del mundo a volver a sus respectivas individualidades. Pero eso no altera la naturaleza de la descendencia. No se acierta a comprender por qué se cierran en negarse a otorgar custodia compartida. El feminismo quedó desfasado en el momento justo en que empezó a utilizar la fuerza de la demagogia para obtener beneficios más de privilegio que igualitarios. Por ejemplo, la ley que le permite pegar a su pareja (si es hombre) y no afrontar la responsabilidad que sí le atañe a él. La posibilidad de sacar ventajas del chantaje, debe ser impedida; aquí parece inducida. Y el chantaje o el intento de aplicarlo, debe ser castigado. Por lo menos con tanta dureza como la supuesta falta con que se quiso utilizar. Por desgracia, no ha trascendido el que ha correspondido (debiera haber) a quienes acusaron en falso. Eso, pese a privarse al acusado del derecho a la presunción de inocencia. Un sistema respeta a todos por igual o no es democrático. Y la única (no la mejor: la única) forma de evitar todo tipo de abusos de una parte, es no permitir los de ninguna. Lo contrario podría ser “dar la vuelta a la tortilla”. Pero no respeta la igualdad. ¿Y la objeción citada en el título? Es la que merecen la incapacidad de cumplir y hacer cumplir una Constitución que declara iguales a todos y se opone a cualquier posibilidad de discriminación.
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