CARTA AL
DIRECTOR Y A LOS
AMIGOS
EL TIEMPO
Cuando me di cuenta de que los carámbanos de hielo me resbalaban por el pernil del pantalón camino de los zapatos, ya llevaba dos meses viendo en los diferentes partes informativos más de veinticinco minutos de información sobre el tiempo en cada uno de ellos (lo he llegado a cronometrar) . Podría escribir una tesis sobre alertas amarillas, alertas naranja, olas polares y olas siberianas.
Como después de haberse gastado una buena pasta en vacunas contra “la gripe A”, que nunca llegó a ser la pandemia criminal de la que nos venían hablado, se les terminaba el chollo informativo, recurrieron al socorrido tema del tiempo. De aquel hombre del tiempo proletario y meteorólogo, el gran Paco Montes de Oca, hemos pasado (con todos mis respetos) a los y las ¡yuupiis! del tiempo. No informan, dan interminables clases magistrales sobre borrascas ,ciclones, anticiclones, marejadas, marejadillas y vientos del norte y del sur.
Todo esto podría verse como un insulto a la inteligencia o como un intento de nuestra clase dirigente de convertir a los ciudadanos de este país en verdaderos tecnócratas meteorológicos si no fuera porque al mismo tiempo ocultan otras noticias como que en España hubo el año pasado 115.000 procesos judiciales de desahucios y que para este se prevén 180.000; o aquella otra que avisa de la salida de la crisis pero sin disminución del número de parados, que da lugar a otra información en forma de pregunta: ¿quiénes son entonces los que van a salir de la crisis?
Mis queridos banqueros y parlamentarios, si no sientan a jugar al tute con ustedes en estos días crudos de invierno a los más de cuatro millones de parados que tenemos no es porque no haya mesas para tantos sino porque huelen a pobres. Pero recuerden aquella canción de Joan Manuel Serrat, la de los pobres que llamaban a la puerta. Y no tengan duda. A la puerta de ustedes también llamarán, sólo es una cuestión de tiempo. De tiempo de reloj.
Marcos González Sedano