Carta a mis
mayores
Querido ciudadano andaluz con menos de treinta años:La presente carta quizás no le guste demasiado, pero con el tiempo llegará a comprender que, a veces, las verdades más claras son las que más duelen. Por favor, descúbrase a sí mismo y mire profundamente si su interior se corresponde con su exterior: Verá porqué se lo digo:
Usted hace gala de una actitud, de una moda, que no comprendo, y me explicaré el por qué de esa incomprensión:
Llevar metales en la cara: Sepa que estos abalorios ya se usaban hace miles de años. No es nada moderno. Sepa también que hay mucha gente convencida de que ser más civilizado significa no hacerse agujero alguno en la piel. Durante muchos años estuvieron luchando para que no se le hiciera a las mujeres en las orejas y ahora resulta que también se lo hacen los hombres, y por todos lados. Entristece mucho ver que hemos vuelto hacia atrás. Pensé que en el sigo XXI existiría otro tipo de cultura y civilización.
Pintarse bajo la piel: Siempre me explicaron que era algo de "tribus primitivas". Que hacerse tatuajes era algo propio de personas que desgraciadamente no tenían ni recuerdos intelectuales ni económicos para destacar en nada, por lo que la única forma que tenían de llamar la atención era la de pintarse el cuerpo. En este siglo tan moderno, veo que personas supuestamente avanzadas toman la decisión de llevar pintura bajo de la piel porque simplemente es "la moda". No lo entiendo, sinceramente. Otro paso atrás.
Vestir con chandal diariamente: Según tengo entendido el chandal es un atuendo para las personas que practican algún deporte y, como es lógico, suele oler mal después de la practica del mismo. Cuando veo a una persona en chandal no puedo evitar pensar siempre en la misma palabra: sudor. Ya sé que es la moda, ya sé, pero... Es algo irremediable, ver un chandal y pensar en mal olor y suciedad es automático. Mi sorpresa es que muchas personas visten con él más de doce horas diarias, como si de un uniforme se tratara. Otro gran atraso, hemos vuelto a llevar uniformes. (China lo vería bien).
Crearse unos estereotipos y seguirlos sin pensar: Su actitud deja mucho que desear y verá por qué (le advierto que seré muy duro, como lo sería una persona que le quiere y piensa únicamente en corregirle para que pueda ser alguien en la vida)
Usted se cree un rebelde porque ha tenido la suerte de nacer con todas las comodidades permitidas en un país del primer mundo (algún día hablaremos de la deuda financiera que este "avance" ha supuesto para nuestro futuro y a costa de quién hemos "avanzado", pero hoy no toca hablar de eso). Si estuvieramos bajo una dictadura, probablemente la cabeza que se vería más agachada sería la suya.
Usted, como buen rebelde, se permite agredir verbalmente a dictadores fallecidos y hablar despectivamente de una epoca que no le tocó vivir, pero que, por lo que se deduce, conoce perfectamente (debido a la carga emocional con la que describe los hechos cometidos en esas fechas). Todo esto ocurre mientras pide otra ronda para los amigos.
Persigue a los grises, fachas y derechones, aunque nunca haya visto uno (ya que dejaron de existir hace más de veinticinco años, ahora se llaman progresistas, en fin, cosas de la moda).
Está convencido de que el gobierno le va a solucionar su vida porque la izquierda es buena. (Aunque tampoco sepa muy bien que es la izquierda, ni para que sirve un gobierno).
Odia a la gente de dinero (a la que tiene más que usted) y dice que nunca será como ellos si un día ganara la lotería. Pero al mínimo "pellizco" que agarra, se va al Corte Inglés a marcarse un farol, modificando además hasta su forma de hablar. Por supuesto, José Sánchez (el de la tienda de la esquina) aún le está esperando desde el día que usted le dijo: "Ya volveré por aquí, la verdad es me ha gustado mucho ese artículo y lo quiero comprar".
Usted no respeta a sus padres, cree que lo hace, pero en realidad no es así. Si los respetara, sabría elegir una jubilación mejor para ellos, informándose de la mejor gestión económica y financiera para este país, sin caer en la trampa de "vótame que te haré un regalito" y sin defraudar constantemente a Hacienda (la única acción rebelde de verdad, aunque en dirección equivocada).
No siente vergüenza de si mismo, ni amor propio cuando habla de más delante de una persona con más cultura y educación que usted. Posiblemente pensará que ha ganado "la batalla" porque en la discusión esta persona estuvo en silencio y sólo habló usted. Piense en ello y deduzca porque su interlocutor tomó esa decisión.
Usted sólo tiene el graduado escolar y un curso de administrativo, pero cuando va a solicitar un trabajo pide el sueldo de un "juez" y un despacho propio (En el caso del profesional sin estudios es más grave, las tarifas son diez veces superiores al trabajo desempeñado).
Olvida con facilidad sus raíces (las de verdad, no esas chorradas que nos intentan imponer) y no respeta las tradiciones de su pueblo participando en acciones, en fiestas, en costumbres extrañas, bajo la falacia de que como buen ciudadano del mundo que es (aunque únicamente viajó a Cancún y no salió de la playa) ha de respetar otras "culturas". (Mientras, año tras año, se ríe de las centenarias fiestas de su pueblo).
Habla de una forma extraña y no utiliza las palabras en sus acepciones correctas, desconociendo totalmente la semántica de las mismas. Ahora, eso si, intenta pronunciar como los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, haciendo el mayor de los ridículos.
Deja que se rían y maltraten a los andaluces, permite que desde el poder nos pisen desconociendo que su voto es un arma electoral muy poderosa y sin darle al mismo la importancia que se merece. Aunque peor es el caso de los que no votaron porque "ayer" salieron de fiesta. Desgraciadamente, tendrán resaca durante cuatro años más, pero nunca sabrán por qué. (Dirán que la vida es una mierda y el gobierno apesta).
Usted cae en todas las manipulaciones estratégicamente estudiadas desde ese gran instrumento de poder llamado televisión (fama, gran hermano, programas del "corazón", entrevistas concertadas a políticos, desinformaciones,...), y eso no le permite ser un ciudadano totalmente libre de pensamiento, porque en la situación en la que se encuentra ahora es incapaz de detectar cuando le quieren marcar un bonito "gol". (Sepa que a estas alturas del partido el resultado es: Poder, 10; Manipulado, 0).Como verá, se encuentra usted preso de lo que alguien por ahí fuera ha diseñado, llamémosle "moda". (Aunque la misma no es libre, nos la imponen como un uniforme institucional) porque la realidad es que usted cumple perfectamente con los hitos que marca el progresista moderno actual (que incluye como actitud el dejar pasar el tiempo sin hacer absolutamente nada por cambiar el mundo, a excepción de soltar en la barra del bar, el comentario del "magnífico luchador" que es, porque le da plena libertad a su hijo, llama la atención al maestro delante de él y grita bien fuerte que es de izquierdas y progresista porque es pobre, sin sentir el más mínimo bochorno por compartir en público tan precaria situación).
Sepa, querido ciudadano andaluz con menos de treinta años, que si me dirijo a usted y no a un gallego, un vasco o un catalán, es simple y llanamente porque Andalucía es mi tierra y desconozco lo que ocurre por otros lares. Sí, ya se que vivimos en los tiempos de la "información", pero permítame decirle que es la calle lo que realmente nos muestra la situación de una comunidad, y por favor, dejemos a un lado Internet, televisión y demás canales mediáticos cuyo único interés es el de manipular al "respetable" con los movimientos hipnóticos de su varita prestidigitadora.
Personalmente no se lo que me deparará el futuro, aún no tengo la responsabilidad de dirigirlo. No se si mi generación tomará conciencia de la responsabilidad a la que se enfrenta y será capaz de tomar medidas efectivas. Los augurios son terribles, ahora existen muchas personas que saben leer y escribir, pero son analfabetas. La cultura, la gran solucionadora de problemas, ha sido despreciada. Y así nos va. Probablemente las generaciones anteriores no hubieran tenido empacho en destrozar el mundo, pero no podían, parece que las últimas han sido las únicas capaces de conseguirlo. En fin, que le presté este planeta y me lo va a devolver mucho peor que lo recibió. Usted sabrá lo que ha hecho.
Con un saludo afectuoso. Su hijo.
Tomás G. Macías