UNA PELÍCULA QUE NO TE DEBES PERDER

    El director de cine Jesús Armesto (Ecija, Sevilla, 1978) presentó el miércoles 11 de Abril la película "Cuento de las dos orillas", su opera prima, con la que pretende provocar, mediante el formato documental, una reflexión en el espectador para que se replantee conceptos asumidos desde siglos sobre la identidad andaluza.


    "Cuentos de las dos orillas" es un largometraje documental, a ritmo de ensayo, que cuenta con un corto reparto, en el que destaca la interpretación del músico Javier Ruibal, que encarna a Radin, un hombre que aparece en el desierto "buscando su Andalucía"; y la actriz María Sanz, que "percibe" su tierra a través de los sentidos. El equipo artístico está integrado también, entre otros, por Enrique Morente y Ben Yessef, quienes se interpretan a sí mismos; Rafael Sanmartín, quien hace el papel de un historiador; y Gabriel Moreno, como profesor de un colegio que explica a los alumnos la versión "oficial" sobre la historia de Andalucía.

    En rueda de prensa junto a algunos de los integrantes del film, Jesús Armesto indicó que su obra tiene "pretensiones aparentemente sencillas", ya que solo invita a generar una reflexión en el espectador "para que se replantee muchos de los conceptos asumidos sobre la identidad y la cultura andaluza".


    "He hecho esta película porque pienso que un andaluz, como todo ciudadano del mundo, tiene derecho a conocer su historia, su cultura y su identidad, y de esta forma se sentirá libre para conocer por qué habla así y por qué siente así. De dónde viene su cultura y a dónde va", aseguró el cineasta sevillano.

    La teoría de Jesús Armesto, plasmada en esta "ópera prima", es que Andalucía lleva cinco siglos "con intereses que contradicen la línea historicista oficial", y su apuesta, arriesgada apuesta, es por dar a conocer las dos versiones sobre un mismo acontecimiento recordando que la historia "la cuentan los vencedores".

    Al final, el director reconoce que su objetivo es provocar, de una manera no explícita -"porque la película no sigue un canon clásico narrativo"-, sino expresiva, una reflexión en el espectador para que llegue a replantearse "todo lo que conocía hasta ahora, y que no era otra cosa que lo que le habían contado a lo largo de su vida".

    No obstante, negó que haya pretendido reescribir la historia, aunque admitió que su discurso sigue "el cauce" de la misma en Andalucía para que "la expresión te busque, te estalle dentro y te replantees todo lo que te han contado y te han enseñado en los libros", por lo que "está claro" que toma partido en la misma.

    Reconoció lo "atrevido" que supone para un director "meterse" en la Historia con mayúsculas, algo que, en su opinión, a veces podría "rozar la moralidad", pero también apeló a la necesidad de pronunciarse "porque Andalucía está viviendo una injusticia desde hace mucho tiempo, muy probablemente desde hace quinientos años". 

    "Yo tenía dos opciones: ahora que lo sé me callo, o, ahora que lo sé, y como hago el cine que quiero hacer, cuento lo que quiero contar, y al final he elegido no callarme y levantar la voz. Decir: yo no me creo esto aunque para averiguarlo haya que ir a historiadores de otros países", subrayó el cineasta.

    Tras confesar que el film tiene tanta nostalgia como crudeza. Armesto confesó que igual llegará un día en que se reconozca que ha puesto "un granito de arena" en esta reflexión, como también que "algún gobierno" se plantee revisar "oficialmente" la historia de Andalucía "al menos para que nos conozcamos".


    La película, que se estrenada en el cine Alameda de Sevilla, establece paralelismos como el de los magrebíes que llegan actualmente a bordo de pateras a las costas andaluzas con los, segúin el director, "mal llamados moriscos", aquellos andaluces expulsados hace medio siglo de su tierra, de Al-Andalus.