«La sociedad andaluza está desmovilizada y teledirigida»


Presentado en Sevilla el libro de Manuel Ruiz Romero "Tiempos de cambio: Andalucía hacia la transición autonómica".
 

         
       
El autor, junto al presidente del Ateneo sevillano.

Entrevista publicada en el Diario ABC de Sevilla.

J. MORILLO

-Su libro trata de responder a la pregunta ¿qué ocurre en Andalucía para que la conciencia autonómica de sus habitantes aumente significativamente respecto a otros territorios del Estado?

-Todo el mundo ha hablado de conciencia autonómica, pero nadie ha desglosado sus diferentes factores, aunque lo importante es el momento histórico, donde un régimen va a desaparecer y llega otra cosa que no sabemos dónde nos va a llevar, pero donde hay la conciencia de que no se quiere volver a perder el tren. En la transición se desarrollarán las respuestas políticas a todas esas conciencias que se canalizarán a través de los partidos.

-¿Cuáles son esos factores?

-Comienzan con una gran reflexión abierta en la tecnocracia del régimen de Franco sobre Andalucía como una región marginada del desarrollo franquista. Surgen entonces conciencias que cuestionan temas como el ahorro y la emigración, planteándose cuestiones sobre ¿cómo es posible que haya emigración en Andalucía con la riqueza que tiene? A ello hay que sumar las aparición de un nacionalismo político andaluz por primera vez en la historia, que hace que todos los partidos se echen al ruedo autonómico que reconoce la propia Constitución. Y hay que destacar la importancia de un movimiento cultural andaluz.

-¿Qué papel jugaron los medios de comunicación en ese sentido?

-Hay un papel vital y destacaría a ABC que es el primero en colocar la bandera andaluza en una primera página, invitando a las instituciones del tardofranquismo a poner la bandera en las instituciones, en un momento en el que un manifestante era asesinado en Málaga porque la bandera andaluza no estaba en la sede de la Diputación. ABC mostró que la bandera y la identidad andaluzas no eran secesionismo.

-¿La autonomía andaluza forzó una interpretación de la Constitución clave para la configuración del Estado autonómico?

-Andalucía era una convidada que no estaba prevista y que pudo romper el modelo que dictaba la Constitución, que sólo tenía previstas las de Cataluña, País Vasco y Galicia. Andalucía hace que el modelo de Estado sea diferente, lo que se concretó a través de un pacto de Estado entre PSOE y UCD que permitirá a las autonomías que van por el artículo 143 consiguieran competencias reservadas, en principio, sólo para las del 151, como los Tribunales Superiores de Justicia. Y esto se da por una razón muy importante: los andaluces somos conscientes de nuestra personalidad por todos esos factores que hemos comentado antes.

-¿Ese papel se ha repetido en la reforma del modelo planteada tras el nuevo Estatuto catalán?

-Todo lo contrario. Cuando en Andalucía se plasma uno de los objetivos políticos de Blas Infante, que es tener unas instituciones propias, el partido en el Gobierno ha procedido a la desarticulación sistemática de esa conciencia andaluza.

-¿Por esa razón no hay un partido nacionalista de peso en Andalucía y el PSOE lleva casi treinta años gobernando?

-El nacionalismo andaluz también es víctima de sus propios errores y el PSOE en el poder ha sabido usar las claves para desarticular y canalizar esas aspiraciones en la Junta. Ha identificado poder político con institucional. No quiero decir que no sean democráticos los resultados electorales, pero estos en Andalucía son más propios de un país del tercer mundo que de la Europa Comunitaria. Hay una sociedad subsidiaria y quien no se identifique con el poder no existe. La sociedad andaluza está desmovilizada y teledirigida.

         
                                   272 páginas
                                   15 x 21 cm


El presente estudio ofrece respuestas a una de las incógnitas más profundas y controvertidas de nuestra Transición: ¿qué ocurre en Andalucía para que la conciencia autonómica de sus habitantes aumente significativamente respecto a otras del Estado?

Para responder a la cuestión el autor analiza factores sociales, intelectuales, económicos y culturales que, durante los últimos años del franquismo y primeros de la democracia, y aún por iniciativas impulsadas desde la Dictadura, potenciaron una nueva sensibilidad que sería más tarde canalizada por las formaciones políticas con distinto ritmo y energía. Cuestión ésta última que también se examina en la obra en cuanto a su origen, mensajes y propuestas que representaron en su día.

La cuestión resulta vital dado que otros territorios del Estado también se encontraron inmersos en una situación socioeconómica semejante y, sin embargo, no resultarían parecidas las consecuencias políticas y electorales o las movilizaciones sociales. En esos casos, donde también existió un proceso de generalización de entes preautonómicos, hubiera podido activarse ese sentimiento de agravio al que algunos autores atribuyen -erróneamente y en exclusiva- la conciencia del caso andaluz. Sin embargo, el regionalismo –proto nacionalismo en algunos casos-, es una realidad que no llega a despuntar en otros territorios con tanta intensidad como en nuestra Comunidad.

A entender del autor resulta difícil atribuir a una causa determinada de las que se expresan, una mayor incidencia en cuanto a la creación de un estado de opinión colectivo favorable a la restauración democrática y, con ella, a la asunción colectiva de la autonomía canalizada más tarde por el procedimiento excepcional de la Constitución (art. 151). Más bien, como se demuestra en el estudio, nos encontramos ante un conjunto de iniciativas, mensajes y factores que dibujan una realidad poliédrica coincidente en el tiempo, y sobre un especial instante de sensibilidad e incertidumbre social, de manera que su resultado, formará parte durante los años de la Transición de un determinante elemento motivador y catalizador de procesos que los grupos políticos se encargarían de encauzar.



Manuel Ruiz Romero, es profesor de EGB y doctor en Historia Contemporánea. Su tesis: La génesis del Estatuto de Autonomía para Andalucía en el contexto de la Transición política (1975-1982), ha sido becada por el Congreso de los Diputados y premiada por el Instituto Andaluz para la Administración Pública.

Cuenta en su haber con numerosas monografías y artículos en revistas especializadas, así como significativas ponencias y comunicaciones relacionadas con la Historia de Andalucía en foros científicos estatales e internacionales, versando su Memoria de licenciatura sobre la gestión de la Junta de Andalucía bajo el mandato de Fernández Viagas. Premiado por la Fundación Blas Infante por sus trabajos sobre Andalucismo Histórico, su trayectoria y producción científica le convierte en uno de los pioneros y especialista de nuestra Comunidad en historiografía sobre la Transición.

Es profesor en Sevilla de Council on International Educational Exchange y pertenece al Grupo de Investigación sobre Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación de la Universidad de Sevilla (HUM-618). Ha sido becario de la Fundación Centro de Estudios Andaluces y fundador del Centro de Estudios Históricos de Andalucía. Colaborador habitual en temas de opinión socio cultural e histórica en: Grupo Joly, El Correo de Andalucía, El País o Abc de Sevilla.