Alfonso Guerra, aclamado en la inauguración de la conferencia política de las Juventudes Socialistas.

  Alfonso Guerra: «No puede haber socialistas nacionalistas; es incompatible»

El nacionalista español Alfonso Guerra dio ayer a las juventudes de su partido una lección de ortodoxia socialista y de buen hacer político. En un hotel de Sevilla, donde celebran su conferencia política, les confortó con un repaso a la historia (a su historia) y a la ideología (a su ideología). Igualmente tiró de manual y con su verbo fluido les impartió la lección suprema: "Los socialistas no son nacionalistas porque son internacionalistas; lo de bajar los impuestos es el liberalismo y no el socialismo, y los que caen en estos errores son «papanatas»". Y otro mensaje básico: "Hay que ganar las elecciones pero por mayoría absoluta, «porque ya no queda nada por regalar, ya se ha regalado todo» en esta legislatura".

Pudiera parecer que, con estas "sensatas lecciones" los jóvenes se reirían de él, pero lo cierto es que Guerra tiene éxito entre los jóvenes de su partido.

Ayer le escucharon interesados durante dos horas y aún le pedían más. Y Alfonso, en su salsa y encantado, les dijo lo que lleva pensando desde hace mucho tiempo y lo que lleva haciendo en Andalucía desde que mantiene el poder: "Destrozar cualquier atisbo de sentimiento de identidad". Atacó a fondo cualquier atisbo nacionalista (nacionalista no español por supuesto) criticando sin dudar los devaneos con partidos nacionalistas del PSOE «Yo soy contrario a los nacionalismos, porque el nacionalismo es sinónimo de fronteras y yo lo que quiero es derribar las fronteras». Pero reconoció que en «el papanatismo nacionalista caen incluso los socialistas», algo que consideró «incompatible, porque no puede haber socialistas nacionalistas».
Sobre las presiones nacionalistas que ha sufrido el gobierno de Zapatero, Guerra las achacó a una reacción de esos territorios a la política de Aznar y consideró que al perder Rajoy las elecciones esas reivindicaciones «deberían haberse retirado». Pero no entró ya en más honduras al respecto, excepto para decir que «hay que ser razonables con las aspiraciones territoriales y autonómicas, pero sin que afecte a lo principal, el colectivo histórico que es España».