14 DE AGOSTO, ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE JAVIER VERDEJO

Ha pasado otro 14 de agosto -muchos desde 1976- y de nuevo se nos ha olvidado recordar a Francisco Javier Verdejo Lucas, aquel estudiante almeriense de diecinueve años, asesinado por intentar escribir en la pared del Balneario de San Miguel, en la barrida del Zapillo: “pan, trabajo y libertad”. Solo pudo poner “pan” y una “t”, antes de ser descubierto, perseguido y abatido. No hubo investigación ni juicio, solo un informe oficial, según el cual se habría tratado de un accidente: en la persecución, un arma se disparó, con tan certera mala suerte que le mató instantáneamente. Algo bastante corriente en aquelos terribles años cuando los "disparos al aire" solían acabar con la vida de las personas.
Su entierro fue una muestra de dolor y rabia contenida. Miles de personas le acompañaron exigiendo castigo a los culpables. Pero después, como suele suceder siempre en Andalucía, todo quedó en nada. Y continúa igual. Treinta y cuatro años después de su muerte se hace necesario un homenaje anual. Siquiera para recordar a la saciada generación actual que hubo un tiempo en el que los jóvenes de diecinueve años morían por pedir "Pan, trabajo y libertad".

