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  Informe

LA JUNTA SACRIFICA CÓRDOBA PARA ENGORDAR UNICAJA

    Los favores se pagan. Y los intereses perduran. Intereses económicos, políticos, personales. En definitiva: dinero es poder. Braulio Medel, el banquero del régimen, el agente económico de la Junta . Aquel Braulio Medel que paseaba nervioso por Sevilla, seguido de su bello guardaespaldas, el día que las asambleas de las dos cajas sevillanas decidían su fusión, rota por el voto disciplinado y cobarde del alcalde de la ciudad, ahora está tranquilo.
    ¿O no?
    La Junta de Andalucía, en su empeño por dominar la única caja de ahorros que podía resistirse a su férreo control, ha ganado la partida. Con la ayuda del ladrillo. El ladrillo que arruina a medio mundo, es la salvación para el gobierno de Andalucía, que no andaluz. Cajasur, la segunda caja de ahorros de Andalucía antes de las fusiones, la segunda de nuevo tras su absorción de la rentable Provincial de Córdoba y hasta la creación de Cajasol, se aventuró demasiado en el mundo de la construcción y le estalló la burbuja. Pero la Junta no pierde puntada. Una de las virtudes del político es saber esperar. Eso es lo que pierde a otros, que no deben ser tan buenos políticos como aquellos capaces de aguantar pisotones, patadas en el culo y navajazos traperos, hasta que les llega el momento de devolverlos.
    Paciencia.
    Es lo que han tenido la Junta y Braulio Medel para, por fin, apoderarse de Cajasur. La fusión con Caja Murcia no habría planteado pérdidas, ni despidos, ni cierre de oficinas, pero sí saneamiento. Pero ¿cómo iban a dejar pasar la oportunidad de hacerse con la “caja de la Iglesia”, aunque ello suponga la ruina para Córdoba?
Lo primero es lo primero.

La venganza

    Caja Murcia ocupa el puesto 15 en el ránking general por activos totales (depósitos más recursos propios) y Cajasur el 18. La suma de las dos subiría al puesto 8º, por encima de Unicaja; justo entre esta e Ibercaja. Caja Murcia tiene la suficiente fuerza propia como para soportar el endeudamiento de la cordobesa. Además, la fusión que se hiciera tendría que ser una de las llamadas “fría”, dado que se trata de dos comunidades distintas. Eso significa que Cajasur mantendría su sede, su capacidad de decisión y todas sus oficinas y empleados.
    Pero para la Junta de Andalucía es primordial enterrar a la única caja que se le ha enfrentado y había agudo sus proyectos. Se trata de un castigo; más aún: una venganza.
    La pretendida fusión de todas las cajas de ahorros andaluzas, daría unos activos totales de 116.668 millones de euros. En este momento el tercer puesto entre las españolas. Pero no nos aceleremos: la posible fusión de las dos valencianas -actualmente tercera y cuarta- se colocaría por delante, con 181.972. Las cajas “pequeñas y medianas” de Cataluña juntas, sumarían 85.068; pero si se suma Caja Cataluña (que estaría por la labor) la cifra sube a 148.395 millones. Las cajas castellano-leonesas suman 101.424 millones de euros. Las tres gallegas, 91.461. Pero estas, están optando por crecer por separado a costa de otras comunidades, como Andalucía, cada vez más invadida de oficinas de cajas exteriores.
    ¿De qué estamos hablando? Cuando se trata de dinero ¿no hay sentido del ridículo, o el ansia de poder lo ciega?
    Si todas las comunidades siguen el mismo modelo, tendremos cajas más grandes en todas partes. Y mayor nivel de competencia (o de incompetencia, según se mire). La situación de Andalucía dentro del mapa general de España, sigue siendo la misma, con fusiones y sin fusiones entre las cajas andaluzas. La correlación no ha cambiado, porque los depósitos son los mismos.
    Son los mismos, sí. Pero podrían disminuir.
    Si en una población hay oficinas de tres o cuatro cajas de ahorros andaluzas, un depositante puede cambiar de caja sin acudir a una foránea. Pero si sólo hay una entidad y, por la razón que sea -una discusión con el empleado de ventanilla, por ejemplo- quiere cambiar de entidad, sólo puede irse a una caja de fuera de Andalucía. Y, para colmo, la “fusión” si se diera, estaría facilitándolo. Porque las oficinas sobrantes serán ocupadas por la competencia, como ya viene ocurriendo ¿Es eso lo que busca la Junta, con el cuento de la “Gran Caja Única?

Solapamiento de oficinas

    El mayor problema que plantea cualquier fusión bancaria es la duplicidad, el solapamiento de oficinas. Cuando se fusionan dos cajas de ahorros sobran oficinas. Y, con ellas, sobra personal. Además del exceso de empleados por el cierre de oficinas, las dos sedes centrales -o tres, o las que sean- quedan reducidas a una. Y esta es la de la caja dominante, cuando las fusionadas se encuentran en ciudades distintas. En la “fusión fría” no existe ese problema, porque las entidades mantienen su personalidad y no hay solapamiento. Pero las cajas de Córdoba y Málaga ocupan los mismos espacios geográficos. Veanse algunos números.

                                                     Oficinas       Oficinas           Oficinas
                                                     Cajasur       Unicaja           Caja Jaén

                             Córdoba               192              34
                             Málaga                  53             298
                             Almería                 19             138
                             Jaén                      69              86                   42
                             Cádiz                     22            105
                             Sevilla                   46              62
                             Huelva                   16              27

     En los casos de Sevilla y Huelva, la mayor parte de las oficinas de ambas entidades están concentradas en las capitales y es en las que menos solapamiento se dan. En el resto de Andalucía, sobran más de 300 oficinas y más de 1300 personas. Y aquí está el verdadero meollo de la cuestión. Unicaja quiere que todas las oficinas cerradas y todos los empleados despedidos, sean de Cajasur; entre ellos, casi todos los empleados de la sede central de esta última. Una carga verdaderamente alta para la entidad cordobesa, que ha puesto en pie de guerra a los trabajadores y al único sindicato independiente, mientras CCOO y UGT, como viene siendo norma en ellos, callan, aceptando sumisamente los dictados del gobierno de Andalucía.

Las “medidas” de Cajasur

    La entidad cordobesa ha dado balance cero; es decir, según sus cuentas, no ha tenido beneficios, pero tampoco ha vuelto a dar pérdidas. Sin embargo, el estudio financiero de la Boston Consulting Group, le adjudica unas pérdidas de 500 millones. La diferencia, notable, se puede explicar con un simple análisis comparativo. Y es que todas las cajas maquillan sus resultados, más o menos. Es más: según analistas financieros muy reputados, si se aplicara a las cajas de ahorros españolas la misma vara de medir con que se ha hecho el balance de Cajasur por la "Boston...", todas darían pérdidas. Incluida la “fuerte” Unicaja. Y eso, a pesar de que la caja malagueña no ha llevado a cabo ninguna inversión arriesgada. Ni tampoco ninguna productiva. Si por algo destaca Unicaja es porque sus inversiones van a valores de escasa rentabilidad, pero seguros. Y extranjeros. Unicaja no se arriesga. Se conforma con ser la que más paga, cifras astronómicas por cierto, a su Consejo de Administración.

Amenazas

    Medel exige que Cajasur despida a casi la mitad de su plantilla, por lo que ya nadie habla de “fusión”, sino de absorción. Envalentona al presidente de Unicaja su sintonía con la Junta, vía Consejería de Economía, y la amenaza de intervención que se cierne sobre Cajasur. En caso de ser intervenida por el Banco de España, la entidad verá reducido su negocio y su tamaño, para luego ser entregada a otra caja de ahorros. Ese ha sido el final de Caja Castilla la Mancha, de la que se ha hecho cargo la de Asturias, una entidad bastante menor que la manchega. Concretamente, sus activos suman 15.450 millones de euros, frente a los 27.327 de CCM. Braulio Medel exigió mil millones de euros para hacerse cargo de ella antes de la intervención. Está claro que el listísimo marchenero sólo quiere negocio limpio. Y fácil. No cabe duda que, en esas condiciones, cualquier lector estaría dispuesto a hacerse cargo de Caja Castilla la Mancha, de Cajasur y de las 45 cajas existentes todavía en España.
    Ahora se plantea una situación similar con Cajasur, de menor dimensión que la manchega, y por la que ya no se pide dinero (¿para qué?, si se lo negaron la vez anterior). Ahora la táctica consiste en sanear Cajasur a costa de sus trabajadores, para recibir un buen activo y ningún pasivo. Pero eso es una intervención en toda regla. Más que una intervención, porque en ella el Banco de España tiene que hacer algunas inversiones. En este caso, no. En este caso Cajasur decrece para que engorde Unicaja.

Conclusión

    El sistema financiero andaluz necesita entidades fuertes. Pero, sobre todo, necesita entidades comprometidas, eficaces. Y eso significa profesionalidad. Las cajas de ahorros son entidades benéficas; su función está por encima de la mera recaudación de pasivo. La función de las cajas está en línea con la que desarrolló El Monte, hasta que la Junta consiguió destituir al Director General que la había llevado desde el octavo hasta el segundo puesto entre las andaluzas. Simplemente porque no estaba dispuesto a doblegarse a unos dictados de interés político, pero nada económicos
    Las cajas están para llevar a cabo una obra social gracias al pasivo captado. Y, para captar pasivo, hace falta mucha más imaginación y voluntad que dimensión. Es falso que las cajas más grandes sean más eficaces. En todo caso puede verse que las cajas más eficaces son las que más han crecido. El tamaño importa, pero al revés. Una caja conservadora, inactiva como Unicaja, no va a pasar a convertirse en inversora simplemente porque aumente su tamaño. Por el contrario, cuantos más activos maneje, peor será para sus impositores, porque en la misma medida supone reducción de entidades emprendedoras.
    La Junta de Andalucía debería dedicarse a hacer bien su trabajo, en vez de olvidar su compromiso para con Andalucía y entorpecer el de los demás.