Dossier
CRISIS, FUSIONES Y PRIVATIZACIÓN DE CAJAS

Los errores se pagan. Y lo que no son errores, también. Y la ambición rompe el saco. Y aquellos polvos trajeron estos lodos. Y...
Las crisis de Caja Castilla la Mancha y Cajasur, nos han dado algunas lecciones. Y, como todo, las lecciones sirven para ser aprovechadas por quienes tienen capacidad para aprovecharlas. Hubo otras crisis antes: la Caja de Ronda superó sus números negativos con una fusión a cinco bandas. Ella y la de Cádiz se salvaron gracias a la liquidez de otras cajas menores. Igual pero al revés, la de Jerez lastró los números de la San Fernando durante el primer ejercicio. Los números de Cajasur han arrastrado a la Provincial de Córdoba, y la han puesto a los pies de Braulio Medel.
Y la Junta quiere más fusiones para engordar una sola vaca a costa de comerse a las demás.
La penúltima: la Caja de Ahorros de Asturias, Cajastur, pasa del puesto 21 del ránking al 7º -por delante de la malagueña- gracias a la absorción de Caja Castilla-La Mancha, ya desaprovechada por Unicaja y por Cajasol. Las autoridades monetarias autonómicas no permiten las fusiones entre cajas de distintas comunidades, oposición que sólo ha conducido a las entidades a forzar la imaginación y crear mecanismos con los que evitar esas restricciones. Sin embargo, el caso de CCM era especial: la operación de integración había sido bendecida por el Banco de España y por la Junta de Andalucía, porque no era una fusión, sino una adjudicación: Caja Castilla-La Mancha era entregada con todos sus activos -oficinas, depósitos, obra social, créditos y personal- a la Caja de Málaga. Pero Medel quería más: quería esos activos y dinero. Dinero en efectivo. Una "propina" de mil millones de euros. Ya dijo más de uno en aquella ocasión "-en esas condiciones también yo me la quedo". Está claro que "el banquero del partido" sólo admite chollos. Como una Cajasur saneada tras el despido de mil trescientos empleados y el cierre de trescientas oficinas. Así, cualquiera.
Cajastur ha sido más lista. Y no por buscar subvenciones y ayudas fáciles, sino por la forma de resolver la absorción de una entidad que casi la triplica en tamaño... y en deudas. Lo grave del caso es que también ha abierto la veda a la privatización a la privatización de cajas y su compra -más o menos encubierta- por bancos. Se acabaron las "entidades benéficas sin ánimo de lucro", si prospera el modelo, como parece que sí prosperará. De momento el Banco de España aprueba complacido el modelo. Y otras cajas se fijan en él. la primera, la Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK), que podría abandonar la idea de unirse a las otras dos cajas vascas y buscar "alianzas" en otras cajas menores de otras comunidades.
¿De qué estamos hablando? Muy simple: la caja de ahorros absorbente, compra una ficha bancaria -si no la tiene, como ocurre con la mayoría-. Traspasa a ella los activos de la caja de ahorros absorbida y mantiene la obra social, mediante una fundación. Ese ha sido el modelo elegido por Cajastur; el mismo planteado por la BBK. La asturiana se ha llevado el gato al agua, porque la vasca pensaba traspasar los activos al banco de su propiedad, domiciliado en territorio francés. A Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Presidente del Banco de España no le ha parecido oportuno que los casi treinta mil millones de depósitos de CCM pasen a depender de las autoridades económicas francesas y a pagar impuestos en el país vecino.
Lo cierto es que el procedimiento ha causado sensación en los medios financieros. Las cajas más saneadas han visto el cielo abierto: entre eso y las "fusiones frías", la voracidad de las comunidades que, entre ellas Andalucía, impiden la unión estratégica de cajas, ha quedado en papel mojado. Eso no es lo peor. Las fusiones entre cajas de distintas comunidades no tienen por qué ser malas en sí mismas, pues no van a cambiar el mapa financiero, ya suficientemente dominado por las más poderosas, situadas precisamente en Cataluña, Madrid, Valencia, Galicia y Euskadi, por este orden. Algunas fusiones frías pueden ser beneficiosas para las cajas andaluzas, como las que está negociando Cajasol, o la que pudiera haberse dado entre Caja Murcia y Cajasur. La cuestión que sí puede poner en solfa el modelo económico de las cajas "entidades púbicas, etc. etc.", es la conversión paulatina en entidades privadas, es decir, en bancos.
El sistema ha hecho respirar tranquilos a las directivas de la mayor parte de las cajas de ahorros españolas, que se ven así liberaas de las imposiciones partitocráticas de los distintos gobiernos de las comunidades, pero algo deberá tener, cuando tanto el Presidente del Banco de España como Joaquín Almunia, lo apoyan sin reservas. Las leyes sobre cajas, dictadas por el gobierno de Felipe González, rectificadas por el de Aznar, vueltas a rectificar por Zapatero y a punto para una nueva rectificación, pueden ser innecesarias. Las cajas de ahorros han tomado el camino de burlar la tutela de los políticos gobernantes en cada momento, el camino de la privatización, al que puede haberlas llevado, precisamente, ese afán de control que ya, anteriormente, llevó a la ruina a Caja Castilla-La Mancha y ha hecho de Braulio Medel el banquero del régimen.