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  CARTA DE JOSÉ SARAMAGO A AMINANTU HAIDAR

Esta es la carta que le ha enviado José Saramago a Aminatu, leida, en la concentración del 23 de noviembre por Willy Toledo
 
Querida Aminatu Haidar,
Si estuviera en Lanzarote, estaría contigo.
Y no porque sea también un militante separatista, como te ha  
definido el embajador de Marruecos, sino precisamente por todo lo  
contrario: creo que el planeta es de todos y todos tenemos derecho a  
nuestro espacio para poder vivir en armonía. Creo que los separatistas  
son los que separan a las personas de su tierra, la expulsan, tratan  
de desarraigarla para que, siendo algo distinto a lo que son, unos  
alcancen más poder y los otros pierdan su propia estima y acaben  
siendo engullidos por la sinrazón.
Marruecos con El Sahara incumple todas las normas de buena conducta.  
Despreciar a los saharauis es la demostración de que la Carta de los  
Derechos Humanos no se ha instalado en la sociedad marroquí, que no  
protesta con lo que se le hace al vecino, y es, sobre todo, la  
evidencia de que Marruecos no se respeta a sí mismo: quien está seguro  
de su pasado no necesita expropiar al de al lado para expresar una  
grandeza que nadie nunca reconocerá. Porque si el poder de Marruecos  
acaba doblegando a los saharauis, ese país, admirable por otras cosas,  
habrá obtenido la más triste victoria, una victoria sin honor, sin  
brillo, levantada sobre la vida y los sueños de tanta gente que quería  
vivir en paz en su tierra y con sus vecinos para, todos juntos, hacer  
del continente un lugar más habitable.
Querida Aminatu Haidar,
Has dado un ejemplo valioso que en todo en mundo se reconoce. No  
pongas en riesgo tu vida porque te quedan por delante muchas batallas  
y eres necesaria. Tus amigos, los amigos de tu pueblo, tomaremos el  
relevo en los foros que sean necesarios.
Al Gobierno de España le pedimos sensibilidad. Contigo, con tu gente.  
Ya sabemos que las relaciones internacionales son muy complejas, pero  
hace muchos años que se abolió la esclavitud para las personas y para  
los pueblos. No se trata de humanitarismo: las resoluciones de  
Naciones Unidas, el Derecho Internacional y el sentido común están de  
un lado, y en Marruecos y en España se sabe.
Dejemos que Aminatu regrese a casa con el reconocimiento de su valor,  
a las claras, porque son personas como ella quienes dan personalidad a  
nuestro tiempo, y sin Aminatu todos seríamos más pobres.
Aminatu no tiene un problema, lo tiene Marruecos. Y  puede resolverlo,  
tendrá que resolverlo y no sólo para una mujer frágil, sino para todo  
un pueblo que no se rinde porque no puede entender ni la  
irracionalidad ni la voracidad expansionista, propia de otros tiempos  
y de otro grado de civilización.
Un abrazo muy fuerte, querida Aminatu Haidar.
José Saramago