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Francisco
Rubiales
Nuestra
democracia está secuestrada por los aparatos de los grandes
partidos políticos. Resulta, por tanto, necesario y urgente
revitalizarla para conseguir alejar el olor rancio que despide.
¿Cómo? El autor considera que el único camino posible se
sustenta en el debate, no como un elemento más de la
configuración democrática, sino como su misma esencia. Sin
debate, no hay democracia. La verdadera democracia es debate
permanente.
Debate en la sociedad
civil, contrapunto de la masiva información que nos llega a
través de las redes informáticas y de telecomunicación. Debate
en las instituciones y empresas, debate en los medios de
comunicación, apostando por la información libre, lejos del
periodismo servil al servicio de los grupos económicos y los
intereses partidistas. Y debate en el único y exclusivo modelo
de democracia existente –la democracia representativa de los
partidos políticos- en cuyo seno se toman las decisiones sin
participación alguna, a pesar de que la Constitución española
les exige que “su estructura interna y su funcionamiento deberán
ser democráticos” (artículo 6º)
Particularmente
interesante es el apartado de esta obra dedicado al futuro de
internet y su democratización en el marco de una previsible
lucha entre “la propiedad de los bienes de la cultura y la
propiedad intelectual privada”, vaticinando el acceso libre al
sofware en duro contraste con la criminalización actual
de los hackers.
El vector de la nueva
sociedad del debate es el republicanismo cívico, alimentado por
una ciudadanía activa. Sólo así se podrá abrir el monopolio de
poder que actualmente ejercen las oligarquías partidistas.
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