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MI PATRIA, MI MATRIA. ANDALUCES DE CONCIENCIA
Habitantes de Andalucía, felices vosotros que tenéis agua, sombras, ríos y árboles. El Jardín Eterno no puede estar más que en vuestro país; si yo pudiera escoger, a él lo elegiría. No temáis, después de tenerlo, entrar en el infierno: después del Paraíso no se puede ir al fuego eterno. Ibn Jafaya
Recientemente, veía en televisión un reportaje sobre los manuscritos de Tombuctú. El periodista nos mostraba la maravilla de adobe que forma la legendaria ciudad donde acabó la fabulosa biblioteca que la familia Kati -descendientes de visigodos- sacó en 1468 de un Toledo que ya no era al-Andalus y, por lo tanto, había dejado de ser la ciudad de las tres culturas, del pensamiento y de la tolerancia.
Entrevistaba a una mujer negra de la África profunda que le decía con vehemencia y convicción: “Yo soy andaluza como tú, Andalucía es mi matria”. Mi matria, dijo mi matria, no mi patria. A ese lugar, esa tierra, esa nación a la que se sentía ligada por vínculos históricos y afectivos, la llamaba madre. Algo más profundo y entrañable que patria, esa palabra sobreusada que ya no nos dice nada.
(....) ¿A quién podríamos llamar Andaluz de Conciencia? Leí una vez que Julio Anguita Parrado -el joven periodista muerto en la guerra de Irak-, cuando se subía a un taxi en Nueva York, le solía comentar al conductor: “Yo soy de Córdoba, la capital de al-Andalus”. Un andaluz universal, corresponsal de prensa, que a su edad ya había recorrido más de medio mundo, por instinto indicaba su origen. Ahí podría estar el comienzo de un Andaluz de Conciencia, sólo hubiera sido necesario desarrollarlo. ¿Cómo definirlos? Posiblemente la definición nos la dio la habitante de Tombuctú: Andaluces de Conciencia son aquellos que ven en Andalucía su Matria. Frente a los patriotas, los que necesitan de una patria fuerte, poderosa y temida, la visión de quienes ven en su nación a la madre tierra: La Matria.
Disculpad que me sienta matriarcalero o matriota, y permitidme citar al fundador del Islam quien nos decía que, por mucho que hagamos por nuestra madre, nunca llegaríamos a saldar la deuda contraída con ella, pues aunque Dios nos envió el espíritu, ella nos dio el ser. Esa es la misma deuda que tenemos con Andalucía.
¿Será ésta una percepción mía o podré encontrar a más andaluces que compartan la misma definición? Sería interesante salir de dudas. ¿Cuál sería la opinión de algunos miembros del Centro de Estudios Históricos de Andalucía, de aquellos recalcitrantes que están todo el día pensando en su tierra? Aquí os dejo algunas definiciones:
- Andaluz de Conciencia es aquel que se sabe heredero de las épocas de Libertad de Andalucía, y que en la actualidad lucha por una auténtica Liberación de la Nación Andaluza Manuel Ochando Ortiz (Jaén)
- Ser Andaluz de Conciencia es ser discípulo y seguidor de Blas Infante. Por encima de partidos y de actos protocolarios llenos de hipócritas. Blas Infante ya se encargó de quitar la tierra encima de la historia y de la identidad andaluza, en el marco de un proyecto con apariencia regionalista pero en realidad nacionalista, y su labor fue, desde luego, un llamamiento a la conciencia de los andaluces Manuel J. Muriel (Huelva)
- Andaluz de Conciencia es aquel andaluz que, consciente de su pasado, se compromete desde el presente a trabajar por el futuro de su tierra. Antonio Chaves Rendón (Cádiz)
- Andaluz de Conciencia es aquel que valora y defiende sus actos y entiende la vida diaria como resultado de la influencia de multitud de elementos, uno de los cuales es el de ser andaluz. Es decir, uno actúa y comprende el mundo que lo rodea de determinada forma porque es hombre o mujer, de veinte, treinta, cuarenta o cincuenta años, porque es alto, bajo, delgado,... y también porque es andaluz. Cuando se asume, reconoce y defiende esa cualidad, es cuando se toma conciencia. Manuel Hijano del Río (Málaga)
- Es Andaluz de Conciencia aquel que -evidentemente- es consciente de que tiene que trabajar por su tierra andaluza, no sólo desde el ámbito personal, familiar y municipal, sino también con una perspectiva comarcal y nacional. Y con un nacionalismo abierto, solidario, respetuoso, democrático... Manuel Medina Casado (Jaén)
- Ser andaluz de Conciencia significa exigir para Andalucía el máximo respeto, al igual que, tradicionalmente, los andaluces respetamos a los demás. Defender nuestra cultura, nuestra historia, nuestro legado cultural y natural, nuestros derechos, nuestra economía. No a costa de nadie, cosa que nunca se ha hecho, pero sin permitir que nadie se encumbre a costa nuestra. Rafael Sanmartín Ledesma (Sevilla)
- Andaluz de Conciencia es aquella persona, nacida o residente en Andalucía o fuera de ella, que toma conciencia de la singularidad cultural y antropológica del pueblo andaluz y se siente orgullosa de pertenecer a ese pueblo defendiendo y difundiendo su idiosincrasia. Francisco García Duarte (Granada)
- Andaluz de Conciencia es una persona con sentimiento de ser cada día más andaluz y, también cada día, aumenta en él la percepción de por qué es andaluz y como debe progresar la colectividad que le rodea. Por lo que, poco a poco, será más humano, más cívico, más solidario, más justo, más alternativo... Manuel Ruiz Romero (Sevilla)
Conscientes, sensatas, equilibradas y reflexivas. Las respuestas fueron llegando, eran diversas pero coincidentes. Constituían a la vez una parte y un todo. Probablemente, si fuera capaz de hacer una síntesis de todas ellas, hallaría la definición perfecta. Cuando envié la pregunta, ya intuía por donde iban a venir las respuestas. ¿Podría ser que algunas llevaran palabras incompatibles con el sentir de un Andaluz de Conciencia? No, seguro que no. Y nadie defraudó las expectativas. ¿Se han fijado que ninguno de ellos pronuncia ni la palabra patria ni la palabra raza? Era lógico, son andaluces. |